Enjuagar es el sentido de esta receta. La alcachofa cruda lleva 94 mg de sodio por 100 g; los corazones en tarro van muy por encima por la salmuera, más del triple en algunos productos. Treinta segundos bajo el grifo se llevan buena parte de la salmuera superficial. Lo mismo con los garbanzos de bote.
Por eso se empieza sin sal. Los dos ingredientes ya la traen. Pruebe después de mezclar y casi siempre verá que no hace falta.
Sume la fibra y verá el carácter de esta ensalada. Unos 10,8 g en 200 g de alcachofa y unos 12 g en 160 g de garbanzos cocidos: más de 20 g juntos, la mayor parte de los 25–30 g de un día. Si su fibra habitual es baja, empiece con la mitad. Ambas son fermentables, y los gases vienen detrás.
La inulina de la alcachofa y los oligosacáridos del garbanzo son altos en FODMAP. Con SII, esta combinación conviene evitarla.
El limón no está solo por el sabor. El hierro del garbanzo es no hemo y se absorbe mal; la vitamina C en el mismo plato eleva la absorción. Los cherry hacen lo mismo.
Este plato no tiene relación con la evidencia lipídica de la alcachofa. Aquellos ensayos usaron extracto de hoja, no la verdura.