Tres minutos es la cifra. Un huevo de codorniz es una quinta parte de uno de gallina, así que darle el mismo tiempo deja la yema seca. Para poco cuajado, 2 minutos 30; para bien duro, 4.
Cortarlos por la mitad es cuestión de seguridad. Un huevo de codorniz tiene justo el tamaño que obstruye la vía aérea de un niño pequeño. Si comen niños, córtelos siempre.
Contarlos va de colesterol. Uno (9 g comestibles) lleva unos 76 mg. Diez son 760 mg, casi cuatro huevos de gallina. En dos raciones son cinco por persona, 380 mg, una línea razonable para una comida.
El tomate y el limón están aquí por el hierro. El hierro de la espinaca es no hemo y se absorbe mal, pero la vitamina C en el mismo plato eleva esa absorción. Los 150 g de cherry y el zumo hacen ese trabajo.
El oxalato de la espinaca sobrevive mejor en crudo. Con antecedentes de cálculos renales, use espinaca escaldada en vez de hoja baby: al escaldar, buena parte del oxalato se va al agua.
Alíñela en el último momento. La espinaca se marchita en minutos al encontrarse con ácido y sal.